"Listen to me now, I need to let you know, you don't have to go it alone..."
Sometimes you can't make it on your own, U2, How to dismantle an atomic bomb.
El domingo a primera hora, Red Sonja abandonó su envoltura material en busca de nuevas alturas en Casa.
Cumpliendo mi misión en esta vida, la rescaté una semana antes a la vuelta de la oficina. Estaba en shock, atropellada y abandonada en la mitad de la calle.
Amablemente, Rosicosti me ayudó en esas primeras y críticas horas en las que no tenía a nadie mas para ayudarme. Incluso llamó a su veterinario (siendo ya tarde avanzada en España), lo que le agradeceré eternamente. Sergio propuso ponerle Red Sonja, en virtud de ser pelirroja.
La verdad, pensamos que lo de la patita iba a ser intrascendente,que lo superaría y estaría perfecta en pocas semanas. Tuve que aislarla en el baño, con su bandeja sanitaria, su agua y su alimento, además de un cobertor que le encantaba por suavecito. Era muy cariñosa, no se quejaba y por lo visto, le encantaba viajar en auto. Los planes a largo plazo incluían desparasitarla, esterilizarla e intentar la adopción, aunque sabíamos que iba a ser difícil, puesto que su edad varíaba entre un año y medio y un poquito mas.
Era totalmente canela, solo tenía una pequeña mancha blanca en el lomito, todo lo demás era absolutamente naranja.
Los que la conocieron quedaron maravillados ante su docilidad con los humanos, no tanto con sus congéneres.
¿fué suficiente para tí, Sonja? Quiero decirte que tal vez fue poco lo que pude darte, pero lo hice de todo corazón.
Su tumba se encuentra en el albergue, donde a primera hora de la mañana cavamos un hueco en la tierra con nuestras manos desnudas. Chute hizo gran parte del trabajo y Yeleni tuvo la amabilidad de sacarla de la bolsa donde la transportamos para envolverla en su sudario, incluso le pedí que le tapara la carita, porque no pude mirarla así.
Después, volvimos a tapar todo y pusimos su círculo de piedras, donde, como en las antiguas tradiciones judías y árabes, cada piedra llevaba el cariño y respeto de quienes la conocieron, de quienes le mandaron pensamientos positivos y me confortaron en las horribles horas que siguieron.
Descansa en paz, Sonja. Me quedo con tu recuerdo y un hueco en mi corazón. La misión es muy dura y nadie dijo que sería fácil, pero supongo que al final, nos enseñaste muchas cosas a quienes te conocimos.